El Enfermo

No es por este tiempo invernal que decido enviarte unas letras de despedida eterna. Aquí hay un clima de lluvia intensa, interrumpida por tormentas de nieve en la noche y oscuridad constante durante el día, lo veo desde el cristal de las ventanas. La nieve proporciona luminosidad a las madrugadas y la nubosidad hace que las mañanas parezcan nocturnas -como en la dualidad del Yin y el Yang-. Esa podría ser la excusa perfecta para escribirte bajo la luz de unas velas (de colores) que compré en el mercadillo gitano y relatar de cuanto he hecho estos años desde que nos vimos por última vez, pero no, esta carta te la escribo únicamente porque estoy en el hospital y no puedo decirte si saldré de aquí. Recuerdo que te pedí que fueras a la casa del pueblo y reposaras junto a los tuyos porque tus días estaban contados según el pronóstico de mis cálculos. Los médicos debemos regirnos por análisis, radiografías, síntomas, coincidencias y tu caso fue el uno por ciento restante del noventa y nueve de acierto de toda mi carrera, me equivoqué y siempre me perturbó saberlo. Todo ese dolor causado a tu familia no me ha dejado en paz ni un minuto… Cada postal de felicitación que recibí por fin de año de tu puño y letra acarreaba consigo que me invadiera “la certeza de lo incierto”, lo cerca que está la verdad de la mentira, un año más para agravar mi error engrandeciendo así el cargo de conciencia… Desde que te tuve como paciente en mi hospital hasta el día de hoy, mi vida cambió para siempre, tu has sido el eslabón perdido de la cadena de mi existencia; por ti ahora sé que “en la vida esta la muerte y en la muerte está la vida” que “el todo cabe dentro de la nada”… Verdaderamente siento – y ahora me disculpo- no haber respondido nunca a tus saludos y cartas, aún cuando era la única correspondencia que yo esperaba cada año siempre con ansias. Es el momento de hacértelo saber porque no he dejado de pensar en ti. Toda una larga vida de doctor y ahora soy un paciente más dentro de estas cuatro blanquecinas paredes… Ni siquiera puedo decirte como llegué a esta cama y donde me cambié la ropa, ha sido todo muy deprisa aunque según cuentan me desplomé inconsciente al suelo mientras daba una ronda a los pacientes en la planta de cardiología, la misma sala del hospital donde nos conocimos y a la misma hora de la mañana -tal y como recuerdo- que llegó tu cuerpo a mis manos. Eran las once y ese fue el día que abrí tu pecho para transplantarte un nuevo corazón. Llevo tres días en esta cama, solamente me siento cansado (la verdad es que estoy muy enfermo y no debería sentirme bien), pero a la vez nada me duele físicamente hablando… Puede que me quede un solo día de vida o una semana; quizás tres años, pero como ya has podido comprobar eso nadie lo sabe. La incertidumbre hace más temibles las miradas cercanas y familiares: en ellos sí percibo el dolor y la cercanía de la muerte. Hasta siempre Monique. Hoy “soy yo el enfermo” y mi única esperanza de vida es el recuerdo que tengo anclado en mi mente de tu rostro dormido.

@jeycbalmaseda

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Acerca de Carabalí

Musician and artist Músico e imaginario. Origami, mùsica, bellas artes, arquitectura, lectura y fotografía... Absorbo toda bondad. Me gustan las cosas simples, el Papel. La percepción de lo inquietantemente vacío. Soy: Virtual Vital. #ArbolRasta. #@iToussman. #LaTiendaChina.#Pásalo record.. C.F.C: #Cuban Flanger Collision, #Cultura Sankofa. @JeycBalmaseda. #OmoOshun. #El Negro De Las Anti-Jazz. #Experimental Sounds.
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